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Número 8:
 MANUEL CORDEIRO MONTEAGUDO

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Por Andrés Javier Señoráns

 

 

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Manuel Cordeiro Monteagudo, tiene una mirada apasionada, la misma pasión con la que abrazó la causa galleguista, en esta entrevista nos cuenta sobre sus ochenta años de convicción, sobre el 1º Congreso da Emigración Galega al que asistió como delegado, sobre el orgullo de ser gallego.


En qué año llegaste al país?
En 1952

Hay una historia detrás de toda partida, no?
Allá no se podía estar..., en primer lugar no se podía estar, yo tenía un buen empleo no cabe duda, pero había una ley política para los obreros que trabajaban en las empresas, tenían que ir una vez por semana a hacer clases teóricas, clases prácticas al Frente de Juventud.

Qué era el Frente de Juventud?
Ese era un grupo de políticos joven de la parte de la falange. Nosotros éramos de un barrio de pescadores, de labradores...

Tu eres de...?
De la Coruña, del barrio de la Montiña.

Como nosotros no comulgábamos con esas ideas, no íbamos, o íbamos poco, entonces de la parte política mandaban un telegrama a la empresa echando la bronca porque no habías ido, y la empresa te echaba la bronca a vos, porque no fuiste, habías salido para ir pero no fuiste, entonces después nos mandaban una nota a casa y la vieja, claro, se asustaba, tenía miedo, además porque eran pesados, eran los hijos de mamá, así los llamábamos nosotros.

Entonces mi vieja me mandó al ejército, “...tu te metes en el ejercito y ahí no te van a molestar para nada”. Efectivamente yo con 20 años fui al ejército estuve tres años; nadie me molestó

No me gustó, yo era un chico joven, tenía inquietudes, había tenido un profesor en el colegio que me había inculcado el amor a Galicia además de que era una eminencia

Te acuerdas el nombre?
Si, era Don Francisco Vales Villamarín, fue Secretario de la Real Academia Gallega, fue cronista oficial de Betanzos, era un hombre que nos llevaba a mostrar los escombros que quedaban de los combates, nos hacía traer las piedras y nos decía: “...ves esta piedra es de tal ventana, y la ventana era de esta forma”.Nos inculcó el amor a Galicia a la topografía de Galicia, bueno ese maestro nos dio la posibilidad de venir a América con un sentimiento profundo, ya venía yo escapando prácticamente, escapando porque éramos jóvenes y no teníamos necesidad

Y no te iba el ejército...
No..., no ibas a voluntad, entonces como estabas en la misma ciudad, yo había tenido la suerte de ir con otro compañero de la misma edad que yo y tropezamos con un capitán del ejército bastante bueno, que nos dio la posibilidad de ir a trabajar a la misma empresa donde trabajábamos, es decir a la mañana íbamos al cuartel y a la tarde íbamos a trabajar a la empresa y no perdíamos el puesto y nos ganábamos unos pesos.

Yo después fui designado a la capitanía general, al correo, yo era cartero y ahí también tenía permiso para ir a trabajar a la empresa. Pero sí teníamos que ir, si nos encontraban en la tarde las patrullas que andaban por la calle, nos llevaban presos; perdíamos el trabajo, entonces tuvimos la suerte de entrar en el ejercito para protegernos de todas aquellas cosas y al mismo tiempo mantener el trabajo.

Y qué pasó cuando llegaste a Argentina, cuales fueron los primeros contactos con la Galicia utópica del año 52, la Galicia ideal de Castelao?
Aquí cuando llegamos prácticamente nos fueron a buscar al puerto dos muchachos de “Mocedades Galeguistas”, e inmediatamente...

Tu ya estabas en contacto con “Mocedades galeguistas” en Galicia?
No, no. Acá. Esos sabían muy bien quien venía, entonces nos fueron a buscar.

Yo ingresé a “Mocedades Galeguistas” como Secretario de Estudios acá en el Centro Orensano, y ya al año 53 estábamos trabajando. Ahí formamos los grupos corales que eran grupos artísticos completos porque tenían exposiciones, hacíamos todas las danzas típicas de Galicia, se hacían conferencias, traíamos a intelectuales gallegos y estábamos en contacto totalmente con la colectividad.

Nos metimos de pleno y desde allí seguimos siempre.

¿Cómo era la lucha de “Mocedades Galeguistas?
“Mocedades galeguistas” se defendía por encima de todo. Había una lucha constante con el régimen de Franco, por ejemplo, todo aquel que hablaba mal por la radio o se mofaba de los gallegos, lo íbamos a esperar a la salida de la radio. Si los políticos ponían carteles a favor de ellos y en contra nuestro o escribian cosas groseras en el baño diciendo los gallegos eran así o andando, los íbamos a buscar y los tompeábamos.

Confeccionábamos los lápices con pintura para hacer nuestra propaganda, los graffitis los hacíamos a mano y los íbamos a poner en las casas de los otros. Yo llegué a estar en la comisaría 6º, unas quince horas mas o menos, porque le sacábamos los carteles a los otros y poníamos los nuestros. El Comisario nos decía: “Decime una cosa: son todos españoles, son todos gallegos, ¿porqué se pelean?”

Las elecciones en el Centro Gallego eran una locura, se cortaba el tráfico en la avenida y había luchas intestinas.

Pero esas lucha intestinas eran porque la colectividad gallega estaba dividida como lo estaba la colectividad española entre franquistas y antifranquistas, o por ocupar los espacios de poder dentro de la colectividad?
Había ciertas divisiones, por ejemplo la Federación era una cosa y lo galleguistas éramos otra; después estaban los españoles, pero no era una lucha sucia, cada uno sabía lo que quería y quien era, también sabían quienes eran los otros. Las luchas no eran dañinas eran simplemente en beneficio de Galicia porque cada uno quería hacer lo mejor y por eso había peleas, pero las luchas de garrote llamémosle así..., esas eran para los franquistas

Ahí, en Avenida de Mayo y Salta...
Nosotros estábamos en el Bar Iberia y ellos estaban en El Español.

Hacían un acto en el Avenida, nosotros confeccionábamos unas banderas que decían “¡Viva Galicia Ceive!”, que eran unos bloquecitos de unas mil hojas cada uno, nos repartíamos por las gradas de arriba y cuando ellos tomaban la palabra con respecto a la política de ellos se sentía un grito de ¡VIVA GALICIA CEIVE! y ahí tirábamos todos los papeles en el aire, parecía que nevaba. Se desarmaba el acto, entonces salíamos de raje y ya sabíamos donde nos teníamos que esconder, es decir sabíamos a donde nos íbamos a reunir después, decíamos: “tiramos acá en Avenida de Mayo y nos reunimos en el Congreso”

En la iglesia Santo Domingo también hicieron un homenaje a los caídos en la guerra pero estaban vestidos con camisa azul y la corbata negra.

Nosotros estábamos en el centro Orensano. Vilanova, que fue a la guerra, nos llevó a la azotea, hizo un plan de ataque, “tú te pones en esa puerta, tú te pones en aquel lado, tú en este, tan pronto sientan que gritamos entran y le dan”, pero lamentablemente nosotros íbamos a pelear a mano limpia y esta gente estaba armada con cadenas, piedras y esas cosas. Nosotros lo único que teníamos era lo que se podía encontrar en la iglesia, que estaba en obra.

Y así, ladrillo para acá, ladrillo para allá, piña para un lado y para el otro; peleaban los viejos, nosotros nos quedábamos en la puerta y nos decían “Vamos rapaces para adentro, ¡vamos!”, o sea que era una lucha constante de choque con esa gente.

Dentro de la colectividad no había esa suciedad, dentro de la colectividad había divisiones, por ejemplo la Federación; nosotros le decíamos los rabanitos porque eran rojos, comunistas, y por otro lado estábamos nosotros, los galleguistas. Que queríamos un gobierno propio, no cabe duda, para eso luchamos siempre por tener un gobierno propio, con nuestra lengua, con nuestras costumbres, con todo lo nuestro, pero lógicamente el gobierno central nunca existía, las leyes del gobierno central no existían o sea era una autonomía muy distinta, queríamos ser gobierno, pero dependiendo del central, sin separarnos de nadie, no éramos separatistas

Una autonomía como la de ahora.
Claro como es ahora.

Con respecto al separatismo...
El galleguismo no es separatista, es muy distinto una cosa de la otra. Nosotros queremos un gobierno propio con respecto a los demás y que los demás nos respeten a nosotros, y eso es lo que tenemos ahora

Tenemos que luchar para que hagan las cosas como se debe, no que digan que Castelao quería eso; no Castelao no quería eso, Castelao quería tener un gobierno propio pero no separatista.

Y así llegamos al año 1956, se realiza el primer Congreso de la Emigración.
Cómo era el sentimiento que había en el Congreso de la Emigración, el sentimiento político, porque yo lo que veo en las ponencias era lo que tu comentabas, se trabajaba y se pensaba para el beneficio de los paisanos que habían quedado en Galicia, pero como era el sentimiento político, de movida era un sentimiento antifranquista, ¿no?.
Totalmente, totalmente..., la lucha constante era por el bienestar de Galicia, no se miraba otra cosa.

No había divisiones. El congreso lo integraban republicanos, también había comunistas y anarquistas, pero se vivía un ambiente de camaradería bastante fuerte.
Totalmente, estaban todos de acuerdo, las ponencias que se trajeron eran todas en beneficio de Galicia, en pos del bienestar de los gallegos en la emigración y en Galicia. No hubo divisiones, al contrario, había una unidad natural en todos, venían de Estados Unidos, de Venezuela, de México, de Uruguay, de Cuba, todo el mundo tenía ese sentimiento puro gallego y todo se hacia en beneficio de Galicia, no hubo divisiones, ni ninguna protesta, ni una enmienda ni nada, todo fue perfecto.

Tu ibas representando a...
A”Brétemas e Raiolas”, llevábamos a Neira Vilas, a Antón Santamarina y a Pampillón, eran los tres jóvenes mas reconocidos dentro de la colectividad.

Y que pasó después del Congreso?. Qué cambio en la colectividad gallega después del Congreso?
El Congreso dejó una sensación de alivio, de satisfacción por nuestra labor, porque cada uno dentro de su institución luchó por ese ideal, entonces vimos que no estábamos equivocados y hubo un momento de calma total, se luchaba por todo y cuando se citaba en la Inter societaria, que era como la “Unión” hoy, todas las instituciones estaban presentes, no fallaba nadie, o sea todo eso fue como un bálsamo.

La primer consecuencia se puede decir que provocó una unión entre todas las sociedades que formaba la colectividad?
Si totalmente, porque todos, también la Federación, todos en el Congreso tenían su representante porque hay quienes colaboraron con el Congreso y hay quienes representaron a instituciones, además con gran orgullo, porque éramos los jóvenes y nos dieron un lugar en el Congreso y eso para nosotros fue una gran satisfacción, por lo menos para los que pensábamos así, como galleguistas.

Una curiosidad, en ese momento en que se estaba realizando el Congreso, el general Aramburu estaba en el poder, digamos que la temperatura política que vivía la Argentina era bastante distinta a la que se vivía en el Congreso, ¿como les afectaba eso a ustedes?, ¿hacían política gallega sin importarles la de acá?.
Exactamente.

Cuando fue ese encontronazo en la Iglesia Santo Domingo, los militares estaban realizando un acto, ahí nos peleamos a muerte con los franquistas...

En la avenida Belgrano.
Si. Alguno recibió cada piña, yo apenas entré me dieron en la cabeza y me fui para atrás hasta la baranda. Después nos metimos dentro de la Iglesia, salimos, nos fuimos por Av. de Mayo, fuimos a “Crítica”, fuimos a dos o tres diarios, gritando por la calle que habíamos ganado, que habíamos vencido a esta gente.
Nos respetaron.

Y la policía?
Nada

O sea, los militares estaban haciendo su acto y ustedes estaban en la otra parte de la iglesia dándose de ostias y nadie se metía con nadie.
Nadie, mientras nos peleábamos sacaron los sables para separarnos de ellos, se metieron en la iglesia y nosotros nos fuimos a la calle a gritar nuestra victoria. Éramos jóvenes, éramos así de revoltosos, pero no nos metíamos en la política del país. Nosotros éramos gallegos y luchábamos por Galicia, y así salía publicado porque teníamos hombres en La Prensa, en La Nación, hombres que escribían en esos diarios. Pero no, no nos metíamos con ellos ni ellos se metían con nosotros.

Salvo la vez que los llevaron detenidos a la 6º.
A la 6º nos llevaron porque hicimos un escándalo, arrancamos todos los papeles y los tiramos a la calle, sacamos todos esos papeles llenos de goma por la calle, el tráfico era problemático, entonces nos llevaron para allá pero nos soltaron enseguida, de buena forma “no se peleen, son todos españoles, son todos gallegos, no se peleen, la institución es de todos no se hagan problema, ...

Y después que se disolvió “Brétemas e Raiolas”?
Creamos el grupo “Conxunto artístico Breogán”. Vinimos al ABC de Corcubión, ahí constituimos otro grupo con las mismas características del anterior.

En “Brétemas” quedó una sección muy chica de baile que después a esa altura fue para el Betanzos, César Quiroga que era un bailarín nuestro le enseñó a los chavales y ahí “Los Mecos” que era un grupo que había en la Federación, se unieron, y nosotros con el “Breogan” hicimos la misma labor que hacíamos con el “Brétemas”, exposiciones, conferencias, actos

Lograron mantener el espíritu.
Si, si. Adhiriéndonos a las fechas patrias gallegas, mandando nuestros bandos, nuestros sentimientos a la prensa de España, o sea que hacíamos todo como cuando estábamos en “Brétamas”, nuestra línea de conducta fue siempre la misma, y sigue siendo la misma, por eso a veces hoy nos duelen muchas cosas que nos pasan en la vida, si estuvieran nuestros maestros hoy en vida no pasarían.

Por ejemplo no pasaría lo que le hicieron a Isaac Diaz Pardo.
De ninguna manera, además que sabemos que es una injusticia lo que hicieron, sabemos muy bien lo que ha hecho este hombre acá en este país, cuanto luchó por el galleguismo, tenía una fábrica de cerámica en Magdalena, donde estaban los mejores pintores y poetas. Siempre fue un gran pintor, yo tuve la suerte de ir al Castro allá en Galicia y es una maravilla lo que ha hecho por Galicia, es uno de los hombres que más ha trabajado por Galicia, llegó a ser el Director del Museo del Pueblo Gallego, yo tuve la suerte de estar allí, es una de las mas grandes injusticias que ha cometido el gobierno de Galicia con un hombre de esa categoría.

Hablando de la actualidad, ¿cómo ves la colectividad hoy?, quisiera una mirada tuya sobre la colectividad actual.
Bueno comparando aquella colectividad con esta hay un abismo. Las instituciones están totalmente aisladas unas de otras, no hay esa unión que dicen que hay..., no existe.

Yo he concurrido a reuniones de treinta, cuarenta instituciones, todas de la Capital Federal, y actos patrióticos donde éramos veinte personas, veinte..., que a veces pertenecíamos a la misma institución, o sea que falta sentimiento gallego, falta sentir a Galicia profundamente y sacrificarse por ella, porque no responden a lo que hay que hacer, no tienen nada que ver con aquella colectividad, los dirigentes hoy no sé de donde salieron. No es que todos sean malos, pero la mayoría no sienten a Galicia, o sea no tienen un sentimiento profundo por lo nuestro, hay ejemplos formidables como por ejemplo el grupo nuestro.

El grupo nuestro es hoy por hoy el broche de oro que tiene la colectividad

Estámos hablando de “Xeito Novo”
Estamos hablando de “Xeito Novo”. La gente y los dirigentes de las instituciones hablan y piden la juventud, pero se olvidan de la juventud, es un modismo; piden la juventud pero no les dan lugar, ahora yo digo y lo pongo como ejemplo como puede ser que nosotros podamos caminar sin pedir nada, nosotros caminamos, tenemos el sentimiento y lo plasmamos, tenemos ideas y las plasmamos, no tenemos necesidad de pedir a los jóvenes que vengan, vienen, nacen dentro de “Xeito Novo” y lamentablemente mueren dentro de “Xeito Novo”.

Porqué lamentablemente?
Porque queremos que no se muera nadie, que sigan viviendo. Nuestros padres nos enseñaron a respetar a los demás y a darles posibilidades a todo el mundo, y nosotros estamos cumpliendo con esa misión, hoy por hoy es el broche de oro de la colectividad en la Argentina y eso no me lo discute nadie. Cuando me vienen a hablar de los jóvenes..., ¡ya me tienen podrido con los jóvenes!, cuando ponen de excusa a sus hijos, les digo: “Que le pasa a su hijo?, tráigalo, muéstrele lo que es la labor y después solo se va a integrar, porque así hicimos nosotros con los nuestros”.

No se quieren acercar porque nosotros no les enseñamos. A mi hija le enseñé en mi casa lo que es la lucha por Galicia, mi casa es un museo gallego, todo lo que hay es gallego, entonces no hace falta que yo tome a mi hija por una oreja y la lleve a trabajar, no, ya está trabajando, porque ha entrado dentro de ella la simiente de lo que hay que hacer y a otros componentes del grupo les sucede exactamente lo mismo, yo veo cuando voy a las reuniones los críos que nacen ahí, que apenas pueden correr o caminar y ya van creciendo y llegan a bailarines o dirigentes, nadie los empuja, ¿porqué?. Porque les enseñamos, entonces, lo que hay que hacer es enseñar a los jóvenes para que vengan, los jóvenes sin conocimiento tropiezan, porque no les inculcaron el sentimiento, el orgullo de ser descendientes de gallegos.

El grupo nuestro es lo más grande que tiene la colectividad, y no porque yo esté dentro de él sino porque si yo me acerqué a ellos por algo será, el sentimiento que traía yo de aquella, cuando tenía 24 años todavía lo tengo en el pecho con mis ochenta años.

En toda la semana tengo cinco o seis reuniones en distintas instituciones, voy a colaborar al “Centro Gallego”, al “Hogar de Ancianos”, a “Xeito Novo”, donde sea, donde haga falta, ahí estoy, ayer me tuve que ir no sé cuantos kilómetros a llevar una exposición y la semana que viene hago otra exposición acá, en el Centro Gallego, quiero decir que hay que sentir las cosas y hoy los dirigentes no nos enseñan eso, los dirigentes buscan un puesto y nada mas.

Ahora si buscaran un puesto y colaboraran, pero no, buscan un puesto para figurar y después no saben usarlo, entonces no hay que dárselo, ese es mi pensamiento, a lo mejor un poco duro, pero es así.

Qué le dirías a un chico, a un nieto de un paisano, que no conoce la colectividad, que no le gusta, que no sabe que existe, que no le enseñaron..., que le dirías a esa persona para que se acerque?
Primeramente le contaría sobre mi pueblo.

Mi viejo me decía respeta al pueblo donde vas para que te respeten a ti. Son pueblos con gente que siente, gente que llora, gente que ríe, gente que está enferma, está sana; lo mismo es allá que acá, entonces el respeto tiene que ser mutuo, con eso comenzaría.

Les diría a los padres, traerlos a los actos, invitarlos a los actos, a que vean, que observen, mas después explicarles porque se hace eso, como se hace eso y automáticamente los chicos vienen.

Tienen otras comodidades ahora, yo pienso que la colectividad no se pierde si traemos a los jóvenes.Ya lo dije en un reportaje si los dirigentes no llaman a los jóvenes, la colectividad desaparece con nosotros, tenemos la experiencia en “Xeito Novo”, si lo hacemos no se muere, no se muere...

Yo lo que les diría a los nietos es que vengan si sienten ganas, porque ellos reclaman la nacionalidad y me parece justo pero vení a saber lo que es la nación de tu padre, vení, así acá aprendés y vas a ir mas cómodo y con mas fuerza y vas a colaborar en el trabajo.

Que te dió la colectividad?
Yo tengo un dicho que es de Suarez Picallo:
“Lo que tuve lo perdí, lo que perdí no lo tengo, solo tengo lo que dí” , esa es la verdad, posiblemente cariño, pero realmente he dedicado mi vida a esta lucha y soy muy feliz, y me siento con fuerza para seguir luchando, pero no me dieron nada, al contrario muchos disgustos y situaciones caóticas.

 

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