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| Número
9:
FUNDANDO HOGARES LEJOS DEL HOGAR |
| Lionel Rexes Martínez |
| Este trabajo, que no es otra cosa que una compilación de datos, sacados de las fuentes que se citan en el final, fue confeccionado para una revista de cultura local de la comarca de VALADOURO (Ayuntamiento de Alfoz, Ayuntamiento de Valadouro y parroquias de Santo Aciso y Santa Cilla, actualmente bajo la administración del Ayuntamiento de Foz), llamada “O Prado das Chantas” y editada por la asociación cultural Liga Céltiga Galaica.
Levantando hogares lejos del hogar, fue concebido como un homenaje a la
sociedad de instrucción EL VALLE DE ORO, nacida en La Habana en
1907 y responsable de la construcción de varias escuelas en la
comarca de Valadouro. La mencionada entidad sigue existiendo en la actualidad
y en el año 2007 celebra su centenario. “HIJOS DEL VALLE DE ORO en LA HABANA”: Gracias por la mayor ESCUELA.
La idea primigenia y primera en surgir en la reunión, fue la del agradecimiento; la de la necesidad de dar las gracias a una colectividad que supo comenzar invirtiendo en cultura, girando enormes cantidades de dinero para la construcción de escuelas. Una sociedad filantrópica que nos acercó el más grande ejemplo de solidaridad, adelantada a su tiempo en muchos casos, con una extraordinaria visión de futuro y con un maravilloso sentido de la generosidad, sabedora de que la ignorancia es el mejor caldo de cultivo para el caciquismo, el despotismo y el auto odio. Conocedora de que un pueblo inculto es un pueblo débil y manejable por las corruptelas del poder, además de un pueblo callado ante las injusticias. Y ellos, nuestros emigrantes, quisieron exorcizar toda esa ralea de malos hados. Si lo consiguieron o no, es materia para otro análisis. ¿Cuantas generaciones de vallistas y vallistos recibieron el primer rayo de conocimiento en las escuelas habaneras?... Adelán, Bacoi, El Cadramón, Vilacampa, Moucide… bajo el evocador lema: “HIJOS DEL VALLE DE ORO EN LA HABANA”… una sociedad que ya en los albores del siglo XX quiso ignorar las torpes divisiones en nuestro valle, rompiendo absurdas líneas de exclusión y haciendo gala de una mentalidad inmune a los minifundismos miserables. Desde sus comienzos, abrigó bajo sus metafóricas alas de golondrina, a los procedentes de todo VALADOURO, entendiendo como tal a los dos municipios y a las parroquias de San Acisco y Santa Cilla… Cien años después, seguimos intentando llevar a la realidad algo que nuestros emigrantes tenían perfectamente asumido. Queda bien claro que la mejor escuela, vino de la emigración. NUESTRO PARTICULAR HOMENAJE, CONSISTIRÁ EN LA PUBLICACIÓN, DE UNOS FRAGMENTOS HISTÓRICOS SOBRE LA AUTOORGANIZACION DE LA GALICIA EXTERIOR (a partir del próximo número). ARTÍCULO DE PRESENTACION PUBLICADO EN EL NÚMERO 17 DE LA REVISTA “O PRADO DASCHANTAS” – agosto de 2006.
FUNDANDO HOGARES LEJOS DEL HOGAR
Si queremos lograr un acercamiento a las sociedades gallegas de emigrantes a lo largo de la historia, debemos retroceder hasta el siglo XVIII, no obstante, no se puede fijar una fecha de término, dadas las actuales imprecisas conductas migratorias gallegas, la instalación de factorías pesqueras de capital gallego en nuevos lugares y también el surgimiento de nuevas tecnologías (con la llegada de los Centros Gallegos Virtuales), que hacen que el tejido societario de la Galicia exterior, siga creciendo. Podríamos dividir el proceso de autoorganización de nuestra emigración en cuatro etapas diferentes, coincidentes cada una de ellas con su siglo: SIGLO XVIII - Congregaciones y cofradías. SIGLO XIX - Centros gallegos (transición de lo benéfico-mutualista a lo lúdico) SIGLO XX - Sociedades de Instrucción (convivencia de los centros con las sociedades locales). SIGLO XXI - Portales electrónicos (presencia en la red de las generaciones posteriores).
Unos años después, nacería otra congregación con la misma denominación en México, en 1768, es posible que luego aparecieran las de Cádiz y Manila, aunque no tenemos datos. La congregación de Buenos Aires, tendría origen en el año 1790, la de Veracruz en 1795, en tanto que en La Habana, nacería en 1805 una cofradía llamada Santa Hermandad de Santiago el Mayor. El siglo XIX, trajo la visión moderna y aún actual, del asociacionismo emigrante, con los nacimientos concomitantes de un colectivo y una idea: La Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia, que creó un concepto societario vigente en la actualidad, este hecho, tuvo lugar en La Habana en el año 1871. Se trata de la más antigua sociedad asistencial de nuestro fenómeno migratorio, pionera en el ofrecimiento de socorro y protección de las necesidades generales de la colectividad, (incluso la repatriación, si fuera necesario). La antedicha sociedad, sigue existiendo en la actualidad. No pasaron muchos años hasta el momento en que a Waldo Álvarez Ínsua, (propietario y director del periódico habanero “El Eco de Galicia”), se le ocurrió la idea de aprovechar el entramado de la colectividad gallega en La Habana, hasta entonces sólo vinculada al mutualismo, de unir esfuerzos para la creación de un Ateneo Gallego. La idea fue publicada y cuajó en cuestión de días, dando lugar al Centro Gallego Sociedad de Instrucción y Recreo, en el año 1879. El salto conceptual experimentado con la creación de la sociedad de beneficencia ocho años antes, quedaba culturalmente enriquecido con el ascenso de un nuevo escalón – el escalón cultural -. Este centro llevó a cabo la recolección de fondos para ser enviados a Rosalía de Castro, un verdadero ídolo venerado por los gallegos de Cuba, que en aquel tiempo se hallaba ya gravemente enferma y con dificultades económicas. En el mismo año 1879, nacen también los centros gallegos de Buenos Aires, (vuelto a fundar en 1907); Montevideo y Corrientes (argentina). En 1885 surge la Real Sociedad Española de Beneficencia – Hospital Español en San Salvador de Bahía (Brasil) en 1889, el Centro Gallego de Córdoba (Argentina) y en 1892, la Casa de Galicia de Madrid, cumpliendo con Curros Enríquez un papel que podría recordarnos al del Centro Gallego de La Habana con Rosalía, aunque sin la carga trágica de éste y con la ventaja de que el literato vivía en la misma ciudad. Tres años después, en 1895, nacerían otras instituciones como el Centro Español y de Repatriación, de la ciudad de Santos (Brasil) – debemos aclarar que nuestras instituciones en este estado Sudamericano (Brasil), tendieron al utilizar el gentilicio “español” en su nomenclatura, aunque prácticamente el ciento por ciento de sus asociados eran gallegos -; y también el Centro Gallego de Barracas al Norte (Argentina); en 1898 la Sociedad Española de Socorros Mutuos Instrucción y Recreo en Sao Paulo (Brasil); el Centro Gallego de Avellaneda (Argentina) y en el año 1900 la Sociedad de Socorros Mutuos y Beneficencia Rosalía de Castro, en Santos (Brasil). Fueron éstas las primeras experiencias asociativas del pueblo gallego en el exterior, la primera huella de nuestro fenómeno migratorio en el mundo. Algunos de estos colectivos centenarios, existen en la actualidad, otros fueron vueltos a fundar y muchos otros se escindieron o se fusionaron en proyectos más amplios, lo que no podemos afirmar es que el tejido societario gallego haya desaparecido en alguna latitud. Las postrimerías del siglo XIX dejaron en el Estado Español, la muerte del rey Alfonso XII, en 1885. Esta eventualidad dio lugar a un conflicto entre la diplomacia española y el Centro Gallego de Montevideo, ya que los integrantes de la colectividad gallega, se negaron a suspender las fiestas de dicho centro, que estaban celebrándose por esos días, dejando bien clara la intención de no guardar luto y la nula simpatía por la monarquía, que en el otro lado del Atlántico administraba su tierra. Eran tiempos en los que los emigrantes gallegos comenzaban a analizar, en la lejanía tomando conciencia simultáneamente de la realidad geográfica, social y nacional que se habían visto obligados a abandonar. Surgían desde el Caribe hasta Mar del Plata, asociaciones sociopolíticas que intentaban incidir, influir en la sociedad de la Galicia territorial. Las ideas republicanas y las luchas contra los foros y el caciquismo, se articularon en colectivos como el Comité Redencionista (La Habana 1908), del que fueron presidentes Fontenla Leal y Ramón Cabanillas, o la Unión Redencionista Gallega (Buenos Aires 1911), la cual nació al calor de los centros de Avellaneda y Buenos Aires. Según nos cuenta el doctor en Historia de América y profesor de la Universidad de Vigo, Carlos Sixirei Paredes: “La larga mano de las asociaciones emigrantes estuvo, en ocasiones, detrás de las huelgas, protestas, campañas electorales e incluso los atentados contra caciques locales”. Todo esto alcanzó su punto máximo, durante las elecciones municipales de 1922, en las que las sociedades de emigrantes, desde América, intentaron orientar el voto de sus compatriotas de la Galicia territorial. En ese entonces se crearon asociaciones como el Comité Progresista Anticaciquil del Distrito de La Estrada, en Cuba, Hijos del Partido de Lalín o la posterior escisión de ésta, Unión del Partido de Lalín, colectivos todos estos que abrazaron la causa agrarista combatiendo simultáneamente al principal enemigo del pueblo, el caciquismo. Estas sociedades llegaron a comunicarse con los propios “caciques”, para hacerles ver que algo se estaba movilizando contra ellos en la otra orilla del Atlántico y también con las sociedades agraristas que surgían en sus comarcas, animándolas a recrudecer la lucha. Un buen ejemplo puede ser la campaña de “derrocamiento” emprendida por Hijos de Silleda, (con la ayuda de Antón Alonso Ríos, en el año 1908), con el secretario del juzgado municipal del Concejo de Silleda y principal “cacique” del lugar, Benito Rivas. Primero comenzaron a enviar cartas de los vecinos del lugar, conteniendo frases como: “Debéis proceder con inteligencia y sin pérdida de tiempo, cortando el mal de raíz, pues una medida a tiempo puede evitar muchas desgracias”, al mismo tiempo que se ponían en contacto con el mencionado “cacique” para hacerle conocer la reprobación de sus prácticas y formular las acusaciones de las que se hacía merecedor. Posteriormente, el 7 de enero de 1923, el ya citado Rivas, fue “ejecutado” por Luís Muíños, un retornado de la emigración en Cataluña y Asturias, que de manera automática, se convirtió en un héroe de la lucha agrarista. Todo el municipio apareció lleno de pintadas y folletos, aprobando y apoyando la acción de Muíños y desde Buenos Aires, Hijos de Silleda, remitieron el dinero necesario para su defensa y gestión de su puesta en libertad. Y con el siglo XX, llegó la más importante, útil y generosa creación que le podemos agradecer a nuestra emigración: Las sociedades de instrucción. Estos colectivos surgen con las sociedades micro territoriales, (de ámbito comarcal, municipal o incluso parroquial), pretendiendo barrer la ignorancia y la incultura en el país gallego con el mejor instrumento posible, las escuelas. Estas sociedades son las responsables de la construcción de cerca de trescientos edificios escolares por toda Galicia. Según Sirixei Paredes, el número de sociedades de instrucción llegó a 484, aunque Neira Vilas, fija el número en 380 y hace un desglose de las mismas, de acuerdo a los estados en los que surgieron: Cuba 186; Argentina 177; Uruguay 7; EE.UU. 6 Y Brasil 4. Las mencionadas sociedades, no sólo se responsabilizaban por la construcción de las escuelas, sino que en muchas ocasiones, pagaban los sueldos de los docentes y enviaban todo tipo de material escolar, incluso máquinas de escribir y de coser. De todos es conocido el hecho de que además de traer las escuelas, la emigración trajo junto con ellas, las ideas de la enseñanza moderna, de la libertad y de la democracia, en una palabra, cada centro escolar era un nidal de renovación pedagógica. Muy loable fue la intención “nunca realizada”, de la Liga Santaballesa de Educación e Instrucción (La Habana 1907), que en el comienzo del siglo XX pretendía la enseñanza de la gramática gallega en las escuelas que financiaba en “A Terra Chá” La primera sociedad de instrucción de la que tenemos conocimiento, es la Alianza Aresana, creada en La Habana en 1904, e inmediatamente nace, en Buenos Aires, Concordia de Fornelos. Pocos años después, en 1907 se crea El Valle de Oro, agrupando emigrantes de los Concejos de Alfoz, O Valadouro y las parroquias de Santo Acisco y Santa Cilla, es decir abarcando, geográficamente hablando, todo Valadouro. Obra de estos vecinos nuestros, son las escuelas de Adelán, Bacoi, O Cadramón, Vilacampa y la ayuda para terminar la de Moucide, amén de la financiación de otras obras no relacionadas con la enseñanza. “Hijos del Valle de Oro en La Habana” fue el lema elegido para adornar el frente de las escuelas. Sabemos que la sociedad El Valle de Oro, publicaba una revista con ese mismo nombre; que ilustraba algunos de sus documentos con el escudo de Galicia, a pesar de que los estatutos determinaban que fuera el de Lugo; que posee un panteón en el cementerio de la ciudad y que en sus fiestas llegó a actuar Celia Cruz, pero, lo más importante es que, cien años después de su fundación, la institución sigue existiendo. Pero no fue El Valle de Oro, la única sociedad de los emigrantes “valecos”, tenemos datos de otra, creada en Buenos Aires y denominada Hijos del Valle de Oro, cuya fecha de nacimiento fijaremos en 1912, conclusión a la que arribamos investigando en la hemeroteca del periódico La Voz de Galicia, donde encontramos referencias a sus objetivos estatutarios en una nota en lengua castellana…” Y fundar y sostener escuelas y asilos en los Concejos de Ferreira y Alfoz, mantener correspondencia con los periódicos que se publiquen en los mismos o, a falta de ellos en el partido judicial. Una buena parte de las sociedades de instrucción nacieron en La Habana, (la Unión Barcalesa; Naturales del Ayuntamiento de Puentes de García Rodríguez; La Devesana; Sociedad de Instrucción San Claudio; Sociedad de Instrucción Puente de Mera; Hijos del Valle de Lorenzana; Mondoñedo y su Comarca; Hijos de San Miguel y Reinante; Sociedad Círculo Habanero de La Devesa, Vivero y su comarca…) o en Buenos Aires (Hijos del Ayuntamiento de Coirós; Unión de Residentes de Outes; Sociedad pro – escuelas residentes de Ames en Buenos Aires; Unión de Residentes de Luou en Buenos Aires; Hijos del Partido de Vivero…), pero también encontramos ejemplos en otras ciudades como Nueva York (Hijos de Palmeira, 1929), o incluso colectivos que nacieron en dos ciudades al mismo tiempo, agrupando a los emigrantes procedentes del mismo lugar, con es el caso de la Sociedad pro escuelas en Ferreira (1915), que se extendió entre Montevideo y Buenos Aires, agrupando a los naturales de San Sadurniño. Un caso que vale la pena comentar es el de la Unión del Porvenir, fundada el 24 de diciembre de 1918 por tomiñenses emigrados en Nueva York. A los tres meses, en marzo de 1919, ya cuenta con una delegación en Buenos Aires y en noviembre de 1921, con otra en Lisboa. En su reglamento se establecía el objetivo de construir una escuela de enseñanza primaria entra las parroquias de Taborda y Piñeiro, el anhelo se vio cumplido. Actualmente la escuela es un edificio en estado ruinoso. La ya mencionada Vivero y su Comarca, (La Habana 1910), fue la más grande constructora y educadora de las sociedades, con quince escuelas. Podemos decir, sin exagera, que consiguió erradicar el analfabetismos en los alrededores de Viveiro, buena prueba de ello la tenemos en el censo de reclutamiento militar confeccionado en 1919, en el cual no figura ningún analfabeto, algo nada común, un caso que podríamos considerar único por aquellos años. Pero el fenómeno migratorio gallego, no siempre interactuó desde el colectivismo. Existe una cantidad de ejemplos individuales, - filántropos y bienhechores – que no dudaron en compartir su fortuna personal con el resto de sus paisanos, como los ribadenses Ramón González y Pedro Murias, o el cervense Manuel Candia, los brigantinos Juan y Jesús García Naviera, el verinés José García Barbón, el cangués José Félix Soage, el vigués Policarpo Sanz, o Gumersindo Busto, principal inspirador y proveedor de la Biblioteca América, o el mismo Belarmino Fernández Iglesias, un emigrante actual en el Brasil, que llegó a fundar una escuela de hostelería en su Sober natal, inaugurada en 1997 y gestionada por la fundación homónima de su promotor y la universidad compostelana. En el continente europeo, la tendencia asociacionista comenzó por la propia península y de cierto comenzó bien temprano, con el nacimiento del Centro Gallego de Madrid en el año 1892. Ya en la nueva década, nacería el Centro Gallego de Bizcaia en Baracaldo, en el año 1901 y en el hermano Portugal, en 1908 se Juventud de Galicia-Centro Gallego de Lisboa. Diez años después fue creado el Centro Gallego de Gijón y en 1923 el de Barcelona; en Bilbao, la Casa de Galicia en 1926 y en Guipúzcoa la Casa de Galicia fue fundada en 1931¸ el Centro Gallego de Santander 1934; el de Ceuta en 1935 y el de Castellón, hoy (Asociación Cultural Gallega O Aturuxo) en 1936. La fatídica fecha no fue ajena a la historia del centro ya que su primer presidente, fue asesinado durante la etapa bélica. En el continente africano, además del caso ceutí, ya mencionado, señalaremos la Casa de Galicia de Las Palmas, creada en 1951, recogiendo la herencia de un proyecto nunca terminado, de fundación de un Centro Gallego en 1932. Como podemos observar, el asociacionismo gallego en Europa no tuvo que esperar al éxodo hacia Suiza, Francia, Gran Bretaña o Alemania; podemos constatar el nacimiento (entre 1960 y 1980) de cincuenta asociaciones en toda Europa y lo más llamativo es que, a pesar de que nuestras colectividades en esos países ofrecieron buena muestra de dinamismo e impulso fraterno, en la década de los noventa, seguían naciendo centros gallegos en esos lugares. En 1967 nacían el Centro Gallego de Londres y la Sociedad “A Nosa Galiza” (Nuestra Galicia), de Ginebra, la cual surgió como fruto de la decepción de muchos emigrantes con el centro creado un año antes en esa ciudad. Hoy “A Nosa Galiza”, es un referente mundial en el seno de las colectividades gallegas; por sus locales pasó gran parte de la intelectualidad gallega y no pocas personalidades ilustres de la cultura en general, desde Manuel María; Méndez Ferrín o Víctor Freixanes, hasta Xosé Manuel Beiras; Margarita Ledo; Vázquez Montalbán; Uxío Novoneira o Manuel Rivas. Además de una revista propia (como casi todos los centros), “A Nosa Galiza”, creó varios grupos de baile tradicional; un grupo de teatro y un programa de radio. En 1969, se crearon otros dos centros en Suiza, el Centro Galicia de Olter y el Centro Gallego de Berna. Es preciso resaltar, que en estos estados europeos, la segunda generación (hijos de emigrantes nacidos en el país de acogida), mantienen viva la llama de la galleguidad y en muchas ocasiones son los que mantienen activos a los centros, con muchas más ventajas que las que tuvieran sus padres. Un buen ejemplo de esto, es el grupo musical “IALMA”, integrado por cinco muchachas nacidas y criadas en Bruselas, hijas de emigrantes gallegos, las cuales gracias a la transmisión cultural de la colectividad gallega en aquella ciudad, echaron a andar un grupo de música folk gallega, en la actualidad, unos de los más destacados de nuestro panorama musical, con reconocimiento internacional, grupo este que cada verano recorre las tierras gallegas con sus panderetas, sus azadones y con su equipo musical formado por belgas y senegaleses… Este pueblo que Neira Vilas denominó “pueblo maleta” (de equipaje), estuvo y está presente en todo el globo, en ciudades atestadas de compatriotas o en pequeñas villas donde un único habitante conoce el significado de la palabra “anduriña” (golondrina en lengua gallega) y esto hizo que los gallegos y gallegas asistieran con mayor o menor protagonismo, vinculados o solamente como espectadores, a episodios históricos por todos los rincones de la Tierra. No en vano, en tiempos del Alcalde Tierno Galván, en la literatura auspiciada por las propias instituciones municipales, se decía que Madrid, era secretamente andaluza y nítidamente gallega. Esta presencia mundial, dio lugar a retropresencias o a presencias de ida y vuelta. Una casualidad que pocos interesados en el fenómeno migratorio se resistirán a narrar, es el caso de la colectividad argentina residente en el Estado Español. Una parte de esta comunidad se encuentra agrupada en el Club Argentino, con sede en Madrid, cuyo presidente es Fernando Scornik Gerstein, exóticos apellidos en estas latitudes, aunque se trata de una persona más próxima de lo que pensamos al pueblo gallego, ya que es hijastro de Lorenzo Varela, el cual prologó la primera obra poética de Scornik, “Hasta el Final Profundo”. Ya en el Siglo XXI, asistimos a la consolidación de los portales electrónicos de la emigración; una especie de centros cibernéticos, donde la Galicia emigrante y la Galicia territorial pueden mantener contacto, fomentar el intercambio de información y materiales diversos y en definitiva acercarse todavía más. Las páginas dedicadas a hacer de puente entre las dos Galicias, o a mantener interrelacionada a la propia colectividad emigrante, no son dos o tres, tenemos un amplísimo abanico del cual destacaremos a “Fillos de Galicia” (fillos.org), un proyecto nacido en 1997, en un modesto local de Barakaldo, cuyo responsable es Manuel Casal Lodeiro, hijo de emigrantes en Euskal Herria, quien afirma que “Fillos de Galicia” no tiene diferencia ninguna con los centros gallegos tradicionales, de hecho, la prensa llegó a definirlo como el más grande Centro Gallego del mundo. Hoy el portal es un hervidero de foros, encuentros, cibertiendas… Y a lo largo de su historia ya parió varias páginas temáticas nuevas, vinculadas todas ellas con la matriz “fillos.org”. Un emocionando y profundamente gallego proyecto surgido en Buenos Aires, es “Galicia Espallada” (galespa.com.ar) (en lengua gallega Galicia dispersa o diseminada), un portal donde podemos encontrar historia, cartografía, literatura…las últimas fotografías de Castelao. Y todo realizado por Mónica Suárez Groba y Ulises Pimentel Viaño, dos hijos de la emigración con los cuales se puede mantener contacto electrónico en lengua gallega, nada raro desde luego, si no tenemos en cuenta que todavía no estuvieron en la Galicia territorial. Y en la misma ciudad, de la mano de la Fundación “Xeito Novo”, surgió “A Grileira” (agrileira.com), un portal dedicado “oficialmente” a las inquietudes musicales de nuestra colectividad en la Argentina, aunque sin rechazar el contacto entre los gallegos de la diáspora, contacto éste bien ayudado por las reuniones festivas que los músicos de Xeito Novo organizan continuamente. No debemos olvidar, que Castelao denominó a Buenos Aires, la Galicia ideal, intentando expresar que todo aquello que todavía no se había conseguido en la Galicia territorial, (fomento de la identidad nacional y de la cultura, editoriales, banca, colectivismo, instituciones propias…) no suponía una utopía, ya que en la Capital Argentina ya existía y crecía continuamente. El mismo Castelao auspició la creación de la “Casa de Galicia” en Nueva York, en uno de su viaje, al percatarse de que el pueblo gallego desarrollaba en las colectividades emigrantes lo que no podía llevar a cabo en la tierra madre. La obsesión por la fundación de centros, sociedades, hermandades, peñas etc., en la Galicia exterior, debe de ser muy difícil de olvidad, ya que muchos de los emigrantes retornados, terminan por crear colectivos en los que encontrarse con otros retornados de la emigración, a veces estos colectivos funcionan como asesorías mutuales (otra vuelta al mutualismo), para gestionar documentación, demandar pensiones en los estados de los cuales se retorna, exigir ayudas a las instituciones nacionales o estatales etc. Pero en otras ocasiones, estos colectivos procuran el encuentro entre personas que compartieron una misma experiencia. Buena prueba de ello es la Federación Galega de Asociacións de Emigrantes Retornados, la cual agrupa a asociaciones de toda Galicia que de manera periódica, organizan jornadas, debates, fiestas de reencuentro… En pocas palabras, intentan recordar su contribución al gran hito de la NACION GALLEGA: LA EMIGRACION. FUENTES CONSULTADAS: Alonso
Fernández, B. A emigración galega a América: 1860-1960,
AS-PG. A Coruña, 1994. |
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