El
14 de julio de 1936 el 1er Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de A Estrada,
Ramón Fernández Rico, quedó al frente del mismo por delegación de su titular
(Jesús Ignacio Puente Fontanes), ausente por encontrarse acompañando a
la delegación que presentó a las Cortes los resultados del Plebiscito
de Autonomía de Galicia (Documento 1).
Tras el golpe de Estado y la caída de Galicia en manos de los sublevados
Fernández Rico quedó detenido, permaneciendo recluido en la prisión de
Pontevedra y el lazareto de San Simón.
En marzo de 1937 fue condenado a muerte y ejecutado en junio de aquel
mismo año. Estos y otros hechos2
han quedado registrados en un acervo documental excepcional (tanto por
el número de documentos que lo componen como por la circunstancia en las
que fue rescatado) integrado por un despacho oficial, dos certificados
de defunción y ciento seis cartas, la mayoría de las cuales fueron cruzadas
entre Ramón, su esposa (Purificación Prado Rey) y la mayor de las hijas
de ambos (llamada también Purificación) a lo largo de los meses en los
que aquel permaneció preso3
. Dichos documentos, junto a otros de naturaleza oral4
, permiten acceder a las experiencias y percepciones de los protagonistas
de aquellos trágicos sucesos, complementando y contrastando la información
–generalmente de tipo fáctico- suministrada por las fuentes más convencionales.
En un tiempo y un lugar (Galicia entre 1936 y la década de 1940) donde
se desarrolló una “extraña guerra”5
pródiga en injusticias, miserias y atrocidades, la historia de Ramón Fernández
Rico y su familia no fue excepcional en cuanto a sus características esenciales,
que se ajustan a la represión selectiva, arbitraria e indiscriminada desatada
por el régimen emanado del golpe de Estado. Por el contrario, junto con
otros miles de casos, formó parte de las consecuencias de la táctica del
nuevo poder, destinada a paralizar y aterrorizar a la sociedad gallega
a través del castigo y la ejemplarización6
. Su experiencia, sin embargo, destaca a causa del número inusual de personas
de una misma familia directa e indirectamente envueltas en la tragedia.
Nacido en 1891 en el concello de Vilasantar (A Coruña), fue en 1931 Vicepresidente
del Partido Republicano Radical Socialista, integrándose más tarde en
la Unión Republicana. Después del triunfo del Frente Popular en febrero
de 1936, pasó a ocupar el cargo de 1er Teniente de Alcalde en A Estrada
y trabajó a favor de la aprobación del Estatuto de Autonomía de Galicia.
Al comenzar el alzamiento era padre de nueve hijos (uno más nació en abril
de 1937)7
, gozaba de un buen pasar económico sustentado en la posesión en sociedad
de una importante fábrica de muebles, siendo además un personaje popular
y apreciado, que más allá de sus convicciones republicanas mantenía buenas
relaciones con otras personas acomodadas de A Estrada de ideas derechistas.
En los momentos iniciales del golpe (hasta el día 21, cuando la Guardia
Civil destituye al Alcalde, que acaba de regresar de Madrid), y no obstante
haber sido delegada en él por el Gobernador Civil de Pontevedra la jefatura
de la defensa de la República en el norte de la provincia, Fernández Rico
se esforzó para evitar que las medidas para defender la legalidad republicana
derivasen en desmanes dentro de la villa, impidiendo, entre otras cosas,
el asalto al cuartelillo de la Guardia Civil, armerías y Correos y Telégrafos.
(Documento 3).
Cuando la notoria desproporción de medios hizo evidente la inutilidad
de toda resistencia al golpe, se pronunció a favor de entregar pacíficamente
las armas. Una vez que los sediciosos controlaron la situación en A Estrada,
añadió a su confianza en el pronto fracaso del golpe aquella otra basada
en el convencimiento de que su pública mesura en el tratamiento de los
simpatizantes de la derecha, garantizarían su integridad si se entregaba.
Por ello, si bien al principio se recluyó en su casa y permaneció escondido
durante algunos días, optó finalmente por presentarse espontáneamente
a la Guardia Civil. Según los testimonios de sus hijos, ante los ruegos
de su mujer y de algunos amigos, que le advirtieron que integraba una
“lista negra” y le pedían que huyese, contestó con el razonamiento de
que no podía dejar a su familia y su taller y que, además, puesto que
nada malo había hecho no debía abrigar temor8
alguno Este convencimiento de que su falta de culpas habría de permitirle
salir ileso de la coyuntura del alzamiento lo acompañará cuando menos
hasta diciembre de 1936 (Documento 2)9
. Una vez detenido fue enviado a la prisión de Pontevedra (a donde llegó
a más tardar el 30 de agosto), siendo posteriormente trasladado a la isla
de San Simón10
. Como en muchos otros casos, por haber resistido al golpe fue utilizado
en su contra el desnaturalizado concepto de la “rebelión militar”11
, pero también se le formularon otros cargos tales como los de ser comunista,
uno de los instigadores del “alzamiento revolucionario” (Documentos
4 y 5)
y enemigo de la Iglesia.
Aunque al menos hasta noviembre Fernández Rico no juzgó necesario buscar
en su favor testigo alguno (Documento 2),
ante la necesidad de sustraerse de los cargos que finalmente se le formularon
acabó por invocar el testimonio de algunas caracterizadas “personas de
orden” locales como Rafael Vilariño y Melania Nine, y el cura párroco
de A Estrada, Nicolás Mato Varela. Pero a pesar de que Mato Varela refutó
enfáticamente tanto su carácter de comunista, como de que impidiera la
celebración de misas, no parece que este fuese el tono general de las
intervenciones de los que declararon en su juicio12
. La mayoría de sus amigos y conocidos (y aun sus mismos familiares) no
querían mostrarse públicamente favorables a él o a su familia, ni lo visitaban
en prisión, por temor a caer en desgracia también). No parecen haber escaseado,
en cambio, los testimonios en su contra.
Entre ellos se cuenta al menos uno resultante de la combinación de un
enfrentamiento ideológico, enemistad personal y/o interés económico. El
ajuste de cuentas brutal no fue –ciertamente- privativo del universo rural.
Fernández Rico había tenido hasta 1935 un socio de apellido Campusano,
del que se separó en muy malos términos debido, fundamentalmente, a las
irreconciliables posturas políticas que ambos sostenían (aquel era de
derechas). Este enfrentamiento ideológico se vio exacerbado primero por
la competencia comercial desde sus respectivos talleres de mueblería13
, y luego por la lucha electoral de febrero de 1936, en la que ambos hicieron
campaña en frentes opuestos y llegaron a disputar violentamente en la
misma mesa electoral. Como represalia, Campusano habría declarado en contra
en la causa que se le instruyó14
. Aunque permaneció recluido más de nueve meses, conocía ya la sentencia
del tribunal que lo condenaba a muerte cuando menos desde el ocho de marzo.
Como puede verse en dos emotivas cartas fechadas el 13 de marzo (Documentos
9 y 10),
aún a sabiendas del destino que lo aguardaba continuó creyendo en el triunfo
militar de la República y el restablecimiento de la democracia. Pero estos
documentos, que dan testimonio de fe republicana y entereza moral, ponen
también sobre el tapete el drama que envolvía a las familias de los condenados
a muerte: el fantasma de la miseria. Preso el cabeza de familia y huido
su socio, el taller de mueblería hubo de cerrarse. De un día al otro la
mujer y los hijos de Fernández Rico quedaron sin fuentes de ingresos,
con el agravante de que debían remitirle casi a diario dinero y comida
(Documentos 2, 6 y 7).
Ante estas circunstancias, agravadas por el hecho de que deudores se aprovecharon
de la prisión de Ramón para no cancelar sus compromisos, los niños de
más edad (la mayor apenas contaba con 16 años) debieron salir a trabajar,
empleándose las mujeres en labores de costura y domésticas, los varones
como aprendices de carpintería, y todos indistintamente (por encargo de
una talabartería) en la fabricación de cartucheras para el ejército franquista
(Documentos 6-8).
Purificación Prado Rey vendió también una casa de Berres que habían recibido
en herencia, y de ese modo fueron resistiendo. A fin de aliviar el pesar
del prisionero, y no obstante su creciente pauperización, Purificación
y sus hijos le ocultaron hasta el final el calamitoso estado de la economía
familiar, llegando incluso a hacerle creer que el taller seguía en funcionamiento
(Documento 6). Sin embargo, ello no evitó que tras conocer
el dictamen del tribunal Ramón sufriera grandes padecimientos por la perspectiva
del desamparo en el que quedaba su familia (Documentos 10
y 12). No obstante
sus convicciones republicanas y tranquilidad de conciencia (Documento
11), la creciente desesperación
lo llevó también a pedir a su mujer el día anterior a ser ejecutado “…
recomendar a nuestros queridos hijitos … que nose metan nunca en politica
… "15
. Fernández Rico no murió el 5 de junio de 1937 a causa de una hemorragia
interna, como falazmente certificó el juez Venancio Méndez Feijoo , sino
que fue fusilado en un cruce de caminos de Monteporreiro. Sus restos reposan
en una de las tres fosas con los números 45 al 47 del cementerio municipal
de aquella ciudad. Su viuda, que había concurrido ese mismo día a presentarle
a su hijo nacido recientemente, no recibió más pertenencias suyas que
una Biblia en la que, afortunadamente, se hallaban guardadas las pocas
cartas recibidas de su mujer e hija mayor que hoy se conservan. Tras su
muerte, el drama de esta familia continuó y se profundizó.Purificación
Prado Rey no pudo superar la muerte de su esposo, muy pronto seguida de
la de su hijo Ramón a causa del tifus, y tras derrumbarse física y anímicamente
falleció tuberculosa el 8 de febrero de 1940 . Poco después, y a consecuencia
de las mismas causas de mala alimentación y tuberculosis, morirían también
Manuel, Pilar, Purificación (h) y María del Carmen16
. Para la fecha del deceso de esta última los hijos supervivientes (José
Manuel, Divina, Constantino y Lino, de 15, 12, 10 y 3 años respectivamente)
fueron repartidos entre varias familias de parientes17
. Años después tres de ellos emigrarían a Brasil, Uruguay y la Argentina,
completándose así el cuadro de destrucción y dispersión de la unidad familiar
iniciado por la política represiva de los amotinados del 36.
(*)
Agradezco a Xosé Manoel Núñez Seixas la lectura
y observaciones que hizo del manuscrito de este trabajo.
1- Vid. por ejemplo, J. de Juana López
y J. Prada Rodríguez (coords.), Lo que han hecho en Galicia.
Violencia, represión y exilio (1936-1939), Barcelona, Crítica,
2006. Este libro constituye a la fecha, la más importante interpretación
y síntesis historiográfica del fenómeno represivo
desatado en Galicia a partir del alzamiento de julio de 1936, y del
exilio al que dio lugar.
2- Muchos de los cuales son ya de dominio
público, como puede verse, por ejemplo, en la página web
del colectivo Siñor
Afranio:
http://www.blogoteca.com/ autoestrada/index.php?l =1&pag=25

3- Las cartas permanecieron en manos
de la esposa de Fernández Rico hasta la muerte de esta, quién
presumiblemente las mantuvo ocultas (incluso de sus hijos) en el cajón
de una mesa. Fueron halladas años después de su muerte
por casualidad, cuando José Manuel Fernández Prado desarmaba
la mesa para reutilizar su madera. A pesar de que la mayoría
de las epístolas son bastante breves, y que generalmente reproducen
los típicos modelos fijos aprendidos en la escuela y manuales
de redacción de la época, con su recurrencia sistemática
a las mismas fórmulas al comienzo y al final de la carta, constituyen
una valiosísima fuente de información para la reconstrucción
de los trágicos sucesos que rodearon a sus protagonistas.

4- Se trata de los testimonios de dos
de los únicos cuatro hijos del matrimonio Fernández-Prado
que sobrevivieron a la guerra y la inmediata posguerra (José
Manuel y Divina Pastora), y el de una de sus nietas (María Purificación
Fernández Vázquez). Fueron registrados por el autor en
noviembre de 2006 en las ciudades de Montevideo y Buenos Aires, donde
ellos residen, por encargo del programa de investigación y recuperación
de la memoria de las víctimas de la represión franquista
en Galicia “As vítimas: os nomes, as persoas, os lugares”
de las universidades de Santiago de Compostela, Vigo y A Coruña.
5- El concepto pertenece a Ramón
Villares. R. Villares, Historia de Galicia, Vigo, Galaxia, 2004, 417.
6- Vid. A. Rodríguez Gallardo,
“Golpe de Estado y represión franquista en la provincia
de Pontevedra”, en J. de Juana López y J. Prada Rodríguez
(coords.), op.cit., 153-64. Este autor indica que, para la provincia
de Pontevedra, el saldo de la violencia paralegal y la institucionalidaza
es de no menos de 1.200-1.400 represaliados.
7- Se
trataba de Purificación (17 años al morir su padre), Pilar
(16), Ramón (14), José Manuel (11), Divina Pastora (9),
María de la Paz, María del Carmen, Constantino, Lino y
Manuel –este último nacido poco antes de morir su padre.
8- Entrevistas a José Manuel
y Divina Pastora Fernández Prado, Montevideo y Buenos Aires,
4 y 16 de noviembre de 2006. Además de lo aducido en los testimonios
orales recogidos, debe tenerse en cuenta que muchas de las personas
que en los primeros días de la rebelión huyeron de sus
casas, acabaron presentándose a los facciosos por el temor que
las extremadamente violentas “operaciones de limpieza” desarrolladas
por militares, guardias civiles y falangistas, acabaran recayendo en
sus familias y bienes.
9- “… estoy bien y supongo
que pronto nos beremos juntos pues estan poniendo mucha gente nuestra
en libertad …” (Carta de Ramón Fernández Rico
a Purificación Prado Rey, Isla de San Simón, 1.12.1936),
o “… de lo demas no te preocupes pues yo estoy con la conciencia
tranquila[,] yo se que no hice daño a nadie y no me arrepiento
de aber echo bien a todo el mundo[,] que fue todo el daño de
ise” (Carta de Ramón Fernández Rico a Purificación
Prado Rey, S/l, S/f).
10- Cartas de Ramón Fernández
Rico a Purificación Prado Rey, Pontevedra, 30.8.1936 y San Simón,
18.10.1936.
11- Cargo que desde el 1º de
agosto se castigaba con la pena de muerte.
12- Entrevista
a María Purificación Fernández Vázquez,
Montevideo, 4.11.2006.
13- Allí se mezclan también
cuestiones familiares, pues un hermano de Ramón que también
era de derechas y que hasta entonces había trabajando junto a
él, lo dejó para emplearse con Campusano.
14- Entrevista a José Manuel
Fernández Prado, Montevideo, 4.11.2006.
15-
Carta de Ramón Fernández Rico a Purificación Prado
Rey, Pontevedra, 4.6.1937.
16- María de la Paz ya no vivía
al momento de que su padre fuera ejecutado.
17- En 1941 el caso de Ramón
Fernández Rico fue incluido en el marco de la Ley de Responsabilidades
Políticas, correspondiéndoles a sus herederos pagar las
50 pesetas de la multa: según José Manuel “Después
de que mi padre fue fusilado tenía que ir a… todos los
meses, tenía que pagar una multa en el Juzgado, en el Ayuntamiento”.
Entrevista a José Manuel Fernández Prado, Montevideo,
4.11.2006.
Falta el resto de la carta.
Apéndice
documental
Documento
1:
Sr.
D. Ramón Fernández Rico, 1er Teniente de Alcalde. La Estrada.
Habiendo sido designado por la corporación Municipal para asistir
en Madrid a la entrega del resultado del Plebiscito Pro-Estatuto de
Galicia, tengo necesidad de ausentarme, y le ruego se sirva encargarse
de la Alcaldía hasta mi regreso.
La Estrada 14 de Julio de 1936.
Jesús
Puente
Documento 2:
“Pura Recibi las mansanas y los pañuelos y en perfecto
estado. Delo que me dices de los testigos … les quedo y estoy
muy agradecido[,] aun cuando que supongo nome aran falta[,] pues creo
que pronto nos beremos juntos en nuestro hogar si las cosas siguen bien
como parecen. por otra parte que yo aun no declare nada, aun no estoy
procesado …” (Lazareto de San Simón, 4 de noviembre
de 1936)
Documento 3 (sin fecha):
Pura.
Te dire que el defensor aun no bino por junto de nosotros. no se lo
que pasa[,] dime si Landin se interesa en este asunto. No te olvides
de que [Rafael] Vilarino (sic) manifieste y afirme que yo no tome parte
halguna en ningun comité[,] porque a el le costa[,] ni es verdad
que se intentase nada contra la viuda del Sr Placido Castro[,] y menos
yo[,] que mi actuacion solo se limitaba a garantisar el orden[,] como
lo demostre cuando unos asaltados (sic) pretendian asaltar el Cuartel
y las armerias[,], cosa [que] el sabe muy bien que no se llevo a cabo
por mi esfuerso[,] y lo mismo telégrafos y Telefonos[,] y que
procure no perjudicar a ningun otro[.]
Sin mas[,] tuyo.
Ramon
Fernández
Pura[,]
no mandes comida[,] y pan menos pues me llega[,] y antes de marchar
dejame 5 pesetas[.]
Documento 4 (sin fecha):
Pura[,]
el informe de la Guardia Cibil es delo peor[:] me pone por comunista[,]
y [el] del Delegado de Orden publico no es tan malo. me acusan de pertenecer
al comité Revolucionario, así que [Rafael] Vilariño
que haga todo lo que pueda por justificar esto[,] y Don Nicolas [Mato
Varela] tambien[,] y tambien que fui el que arme la gente[,] que fui
yo[,] y mucho mas[,] pero de menos importancia[.]
Pura[,] habla con el defensor para que venga junto a nosotros[.]
Sin mas[,] tuyo
Ramon
Fernández
Documento 5:
Lazareto
de San Simon[,] 29 [del] 1 [de] 1937
Mi
querida esposa[,] me alegro que la presente te encuentre bien de salud
en compania de nuestros queridos hijos[,] quedando la mia bien por el
momento.
Querida Pura[,] esta es para manifestarte lo siguiente. Es necesario
que hables con Manuel Deza y con Manuel Pego[,] y quele digas asi que
de ellos[,] los dos[,] depende mi vida[,] pues ellos pueden justificar
con Vilariño y el Garcia del Viso[,] que esta con Angel Garcia[,]
que yo ebite que no fueran al Cuartel[,] a la Carcel y a las armerias[,]
osean Ferreterías[,] y Vilariño sabe tambien que cuando
quisieron ir al Telegrafo lo mande a el alli para que no permitiera
la entrada a nadie[,] y esto lo ebite amenasandoles con poner en evidencia
a la Guardia Cibil. pues sabes que estoy procesado por Rebelion Militar[,]
y que por mis hijos les pido tengan compasion de ellos y de mi y de
ti[,] y que supongo que tenderan que declarar pues[,] confiando en su
honrada personalidad[,] los puse como testigos[,] y cuando sea el consejo
pondere a Dña[.] Pilar Araujo y [a] Dña[.] Melania …”
Documentos 6 y 7:
La
Estrada[,] 8 de Febrero de 1937
Señor
Ramon Fernandez
Mi
mas querido Ramon[,] me alegro de que esta te encuentre bien de salud[,]
la nuestra sin novedad por el momento[.]
Apreciable Ramon[,] hoy recibi tu carta con fecha 6[,] y enterada de
todo lo que en ella medices[.] De lo que me dices de mi hermano Pepe[,]
pues sigue como siempre[,] la fabrica trabaja cuando hay pedidos[,]
hace como todas[.] Don Gonzalo ya cerro la del pues no tiene trabajo[,]
y nosotros bamos tirando poco a poco[.] el sabado mandamos un pedido
para Leon[,] y dos mas para el Lojo[,] a los padres del marmolista[,]
y le tenemos que hacer un Ropero al marmolista de los Lunas[,] y otro
a los de Buela de padron[,] y un pedido de camas para Lugo[,] y bamos
yendo[.]
Ramon[,] te mando unas pocas orejas y unas filloas[,] y costilletas
y un pedazo de carne y pan[,] y la muda de la cama y tambien la tuya[,]
y tambien el pedazo de Cedro de Cuba[.] Sin mas[,] recibes recuerdos
de Carmen[,] Maximino[,] y el Relojero y Sña[.,] y Joaquin y
de todos tus amigos …[,] y tambien de Manolo de la panadera …[,]
y … un sin numero de besos y abrazos de nuestros queridos hijitos[,]
y de mi recibes un fuerte abrazo de tu esposa que tanto te quiere[.]
tuya
Pura
Prado
Mi
querido e inolvidable papaiño: Deseo que al recibo de esta se
halle gozando de una completa salud[,] quedando la nuestra bien para
todo lo que guste mandar.
Hoy recibimos su carta por el medio de la cual quedamos enteradas de
que esta bien de salud[,] de lo que nos alegramos mucho[,] pues mañana
ba mama a bisitarlo y le mandamos una poca comida para que pase una
cena regular [el] martes de Carnabal. Sabrá que a escrito Manolo[,]
y esta bien y manda recuerdos para todos[,] y hoy a escrito Manuel Vicente[:]
esta en Leciñena[,] en el monte de Alcubierre[,] y tambien manda
recuerdos[.] y nosotros estamos bien[.] todo el mundo nos aprecia[,]
pues yo siempre tengo que trabajar[,] si no es en la sastrería
es en casa[,] pues hasta hoy siempre tube trabajo[,] y Pilar lo mismo[.]
estuvimos haciendo cartucheras[,] y ahora terminanos la tarea y Pilar
tiene que calcetar y yo que coser[,] pues todo cuanto le mandamos a
usted[,] todo nos [lo] regalan[,] no gastamos ni un centimo[,] asi que
ya ve lo mucho que nos quiere todo el mundo[.] y sin mas[,] adios[,]
hasta la suya. Recibe recuerdos de todos sus amigos y besos de mis hermanitos[,]
y de mi recibe un abrazo muy fuerte; su hija que tanto le quiere y desea
berlo cuanto antes.
Pura
Fernández
Documento
8:
[La]
Estrada[,] 12 de Febrero [de] 1937
Mi
querido papa: Deseo que al recibo de esta se halle gozando de una completa
salud[,] quedando la nuestra bien y para todo lo que guste mandar.
Hoy dia 12 recibimos su carta con fecha 10 del corriente[,] y bemos
que esta bien de salud[,] de lo que nos alegramos muchisimo. Tambien
le mandamos una poca [de] comida[.] y nosotros estamos muy bien[,] ayudamos
todos a mama[,] y le dire que el señor Pego es muy amigo mio[,]
pues yo en la de Casagrande estoy solo por hacerle compañía
a la Señora Dolores[,] porque no se acostumbra a estar sola[,]
porque en la sastrería no hay en que dar una puntada[,] pero
yo sino es una cosa es otra[,] porque si no coso le hago las camas[,]
y le voy a la plaza y otras cosas[,] y en casa siempre tengo algo[,]
y con la ayuda de Pilar de Ramon siempre es algo[,] y el negocio ba
bien[.] asi que todos estamos bien[,] y todo el mundo nos quiere mucho
y nos aprecia[.] y sin mas por el momento[,] recibe recuerdos de los
de Casagrande[,] de Carmen[,] de Joaquin y de Manuel Vicente[,] y de
todos sus amigos[,] y muchos besos de los niños y mios. Su hija
que lo quiere mucho y jamas lo olvida.
Pura
Documento 9:
Pontevedra[,]
13 [del] 3 [de] 1937
Pura[,]
me alegro que la presente te encuentre bien de salud en compañía
de nuestros queridos hijos[,] la mia bien por el momento[.]
Pura[,] este escrito lo guardas bien[,] y el dia que la democracia triunfe[,]
y [en] la primera reunion que tenga el ayuntamiento[,] lo entregas para
que alli sele de lectura[,] y pido que cumplan todo lo que en el se
pide[.] como tu puedes suponer[,] estoy tranquilo y lo ago por mi puño
y letra[.] y sin mal[,] besos a los niños y muchos besos y abrazos
para vosotras todas[.] vuestro siempre
Ramon
Fernández
Documento 10:
Car[c]el
de Pontevedra 13 [de] Marzo [de] 1937
Ramon
Fernández y demas compañeros
Amigos
y correligionarios de La Estrada: Estos compañeros vuestros,
que el barómetro de la esistencia les puso en el grado de tener
que sucumbir, a merced de la calumnia y la infamia; estos hombres que
con espíritu (…) ante la más ignominiosa de las
acusaciones, han tenido que ser víctimas de una sentencia inicua
para ser inmolados en aras del ideal, puro e inmaculado de la Republica,
que aun después de ejecutados, surgirán siempre por donde
caiga una sola gota de nuestra sangre; estos hombres que sus hogares
se cubren de luto, y los corazones de sus viudas y sus inocentes hijos
estan empañados, y horriblemente contorsionados, por la amargura,
de que estos miserables ensucian sus manos en nuestra sangre sin macula;
estos hombres a vosotros se derigen, para encargaros en ultimo y postrer
encargo especial = [lo] sabreis cumplir fiel y estri[c]tamente todos
puesto que el recuerdo de estos mártires perdurará en
vuestra memoria. Pues bien. Estos hombres (cadaveres vivientes) os recomiendan
ante todo serenidad, mucha serenidad, para soportar el duro trance,
cuando os digan; que estos queridos amigos vuestros han sido ejecutados;
y luego invariables de la causa; os rogamos no abandonéis a nuestras
pobres esposas y a nuestros queridos hijos, a éstos decidles
que sus padres han muerto por el ideal santo de la Republica; por la
regeneración de la España de [los] menesterosos y de los
hambrientos, y por honrados trabajadores y nobles nos han fusilado.
Esperamos y os recalcamos esto, miréis mucho por nuestras viudas
y por nuestros pequeñuelos [que] tengan siquiera pan para amortiguar
el hambre de estas criaturas que quedan sin tener que comer. Vosotros
que sois honrados, que sois hombres que tenéis corason con fibras
de republicanismo como nosotros, sentis a la par que nosotros como embarga
en nuestro pecho el dolor, no por morir, pues demasiado sabeis la enteresa
que nos caracteriza, sino por tener que dejar la hora bendita del triunfo
que se aprosima y no poder verlo. Y a hora que hablamos y mencionamos
el triunfo, esta hora que está muy proxima, esta hora que apesar
de nuestro estado de marrición, que por estarlo así no
podremos ver, en esta hora que suponemos que vuestros corasones trataran
de evadirse de vuestros pechos con la emocion; mas[,] en esta hora que
todos al grito unisono de viva la Republica; en esta hora que la Bandera
tricolor ondea en la cúspide más alta de la Estrada[;]
en esta hora la más grande quizás para nosotros que los
siglos vieron[;] en esta hora queridos correligionarios y camaradas
nuestros; en esta hora símbolo de la redención de la nueva
era; que de en medio de vosotros salte una voz[,] resuene, se oiga cual
preciado clarin, en todos los ámbitos de La Estrada y digan muy
claramente sin precision de altavoces fantoches hipócritas y
canallas como acabamos de dejar en el mundo de los vivos que pronuncien
esto[:] [“]Republicanos: queridos camaradas. existen en estos
momentos de innegable olvido mas nombres que tenemos que grabar con
letras de oro, el nombre de mas martires de La Estrada, vi[c]timas de
la mas ignominiosa opresion que los siglos vieron: Ramón Fernández
Rico[,] Manuel Nogueira González[,] Jesús Puente Fontanes[,]
José Mª Pena López[,] Cándido Tafalla Froiz[,]
josé Rodríguez Sangiao e Isolino Teros. Tampoco vamos
a olvidar a Jose Gomez Rivas[,] Manuel Puente Porto[,] José Fernández
Cortes[,] Jose Vidal Puga[,] Manuel Vazquez Cruz y Jose Graciano García[”],
y que vosotros añadireis si alguno mas cae después de
nosotros. Os queremos decir con esto[,] vecinos y compañeros[,]
que nos consta sabereis cumplir con vuestro deber; pero como asi mismo
nos consta que pronunciareis nuestros nombres y lo mismo los de nuestras
familias, y si alguno ha caido con la famosa ley de fugas que tanto
ha imperado para todos estos; justicia[,] justicia y justicia[,] y una
advertencia; si os parece, que si aun pagando con la vida no hemos cumpli[do]
con nuestro deber, entonces correligionarios, entonces no se la hagáis,
y [si] queréis que siga la farsa[,] que siga: Pero tened presente
que estas voces y consideraciones que os hacemos[,] el prisma del nuevo
régimen tendera muy en cuenta los lamentos de ultratumba.
Ahora que salimos del feo encargo; aunque nos perdonéis lo estenso
que somos, otros encargos de menor "tara["]: Esperamos que
en la primera reunión después de posesionaros del Ayuntamiento,
conste esta carta mal hilvanada en el Libro de Actas. Que una de las
calles más céntricas de la floreciente villa, llevará
esta inscri[p]ción[:] [“]Mártires de La Estrada”[;]
y que obrareis como os lo pedimos en nombre de la República y
de la democracia y del ideal que nos lleva a la tumba; Queridos compañeros
nuestros, estas toscas lineas que vosotros llegan son los últimos
latidos del corasón de estos "cristos["] que al grito
de "Matadles, matadles" que algunos desgraciados Ta[h]ures
vecinos nuestros así lo han hecho; así que no queremos
entristeceros mas, no queremos haceros sufrir mas, tampoco, queremos
que seais hombres forjados en estos suplicios por que atravesamos todos[,]
así que[,] compañeros[,] el último pensamiento
será para vosotros; muestras que seremos firmes y enteros ante
el piquete[,] gritaremos con toda la fuerza de nuestros pulmones Viva
la Republica, Viva el Frente Popular, Viva la Libertad y viva la Democracia,
y abajo los tiranos!
Compañeros[,] el último abrazo y el último pensamiento
cumplirlo por bien de la causa[,] para [que] jamas la historia del mundo
tenga que soportar tan horrendos crimenes.
Salud camaradas[,] hasta la eternidad.
Ramon
Fernández Rico y Manuel Nogueira Gonzalez
Documento
11 (sin fecha):
Sra[.]
Pura Fernandez Prado y Hermanos
Mis
queridos hijos. Lo que en estos momentos hos pido es lo siguiente[:]
que seais buenos para todos y principalmente para vuestra madre[,] esto
es lo que mas os pido[,] que no le deis disgustos. pues por mi no tengais
pena[,] este era mi destino. llevo la conciencia tranquila[:] no mate
a nadie ni robe[,] fue solo por defender un ideal. pero si siento que
unas cuantas malas personas los engañaran a vosotros y ami[,]
y que con ingurias me mataran[,] pero bien[,] vosotros en su dia sabereis
reclamar los derechos que os corresponden, Purita[,] no dejes de ayudar
a tu madre a enseñar y educar a tus hermanos.
Sin mas[,] los abrasa a todos vuestro inolvidable padre que os quiere
Ramon
Fernández
Documento 12:
Pontevedra
4 de junio de1937
Mi
querida Pura[,] en este momento me encuentro en capilla y desde aquí
te mando mi ultimo abrazo para ti y para todos mis hijos[,] pues se
los das por no podérselos dar yo. Ten resignación y paciencia[,]
no hay que hacerle[,] fue mi destino y no te digo mas [,] le das muchos
besos a los niños y un abrazo a Joaquin y a los otros.
Sin
más te abrazo tu esposo por última vez:
Ramón
Fernández
Adios
Pura mia
Adiós
Purita[,] Pilar[,] Ramoncito[,] Pepiño[,] Divina[,] Carmiña[,]
Tinito[,] Linito y Manolito, a dios queridos hijos todos[,] vuestro
padre:
Ramon
Fernández
lo
que has de gastar en mi entierro biste a los niños[.]
adios querida Pura[,] adios[.]
|